Aristimuño Herrera & Asociados / Infobae
Crecimiento a la baja e inflación al alza. Una combinación peligrosa que puede llevar a la economía mundial a un largo letargo. Los expertos subrayan que hay aún demasiadas incógnitas y los analistas aconsejan carteras defensivas para afrontar los próximos meses.
La rebaja de expectativas económicas es generalizada. La última proyección del Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó el crecimiento mundial para 2008 en el 3,7% (meses antes, en enero, el porcentaje era de 4,2%). Para 2009, el ajuste en el pronóstico es aún mayor. Y es por ello que, en este contexto, los analistas no descartan nuevas revisiones a la baja en los últimos meses del año.
“Muy complicado”. Ése es el diagnóstico sobre el estado de la economía global en el que coinciden la mayoría de los expertos. Es una expresión endulzada para evitar el término grave, según reconocen algunos profesionales.
Gustavo Perilli, economista de Finsoport, afirmó a infobaeprofesional.com, que “hoy las dudas están centradas en posibles hechos que pueden desencadenarse a nivel internacional, como la estanflación en EE.UU., la inflación en Europa o el desequilibrio de los balances de los bancos”.
Como mínimo, hay que admitir que los síntomas son bastante preocupantes. En palabras de José Luis Martínez Campuzano, estratega del Citi en España, “ésta es la crisis más complicada de los últimos veinte años”.
”La inflación y el crecimiento van por caminos opuestos. Una avanza a toda marcha y el otro se desacelera de golpe”, explica Agustín Cramo, analista de mercados internacionales.
“Se trata de uno de los peores binomios a los que se puede enfrentar la economía, que conduce a la estanflación”, agrega el experto en diálogo con infobaeprofesional.com
En este contexto de inestabilidad en el que se mueve el sistema financiero mundial y la economía global, las predicciones son arriesgadas. Esta fase de los ciclos económicos combina bajo crecimiento, alta inflación y desempleo elevado. Pero también es cierto que el entorno está plagado de incertidumbres y que, como cada crisis es única, es difícil anticipar los derroteros por los que transcurrirá ésta.
Los expertos se muestran divididos: unos creen que la estanflación será inevitable, mientras que otros buscan desestimarla. A esto hay que sumar que “la recuperación necesita tiempo para resolver los excesos crediticios de Estados Unidos y que la oferta de materias primas se adapte a la demanda”, afirma Cramo.
Estas elucubraciones se realizan en un contexto en el que las bolsas vuelven a temblar. Tras la mejoría experimentada desde mediados de marzo, junio sólo provoca desazón y devolvió la incertidumbre a los recintos.
La prolongación de las tensiones crediticias, problemas de financiación de los bancos y la embestida de la inflación se han encargado de complicar la situación.
Los anuncios de pérdidas, de provisiones y las necesidades de capitalización de los bancos se suceden inquietantemente desde hace varios meses, y los expertos creen que surgirán más noticias negativas en el sector. “Hay dudas sobre la calidad de los balances”, opinan en Schroders, "especialmente en Estados Unidos, donde hay una crisis hipotecaria por ajustar, pero que también se da en Europa".
Según Perrilli, “la apariencia es que mejoraría la situación porque EE.UU. mantendría las tasas de interés, aunque hay todavía un escenario de indefiniciones acerca de si se sigue promoviendo el crecimiento o no, para evitar mas inflación”.
Para el Premio Nobel de Economía Eric Maskin, la concesión de créditos hipotecarios al margen de la regulación del mercado en Estados Unidos fue una de las principales causas de la recesión económica mundial actual, que calificó de "verdadera crisis".
"Si bien comenzó con un acontecimiento localizado en EE.UU. se ha amplificado por todo el mundo convirtiéndose en una verdadera crisis global", declaró el Nobel durante el Campus de Excelencia 2008 organizado por la Universidad de Canarias.
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